miércoles 24 de junio de 2009

QUE NADIE DUERMA

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No sabía por qué versión decidirme, así que he acabado por dejar que Luciano os lo cante.

Nessun Dorma, de la ópera Turandot. Acojonante.




¡Buen día a todos!

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lunes 22 de junio de 2009

HUIR, BIEN LEJOS

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A veces tengo la impresión de que he nacido con unos cuantos miles de años de retraso, que habría sido feliz viviendo en los bosques vestido con pieles de jabalí y cazando mi propio alimento con un arco y unas flechas. Yo solo.


In the Forest by Hartmut Lerch


Creo que la civilización es demasiado para mí. Necesito irme de aquí, bien lejos, durante un tiempo. Necesito naturaleza.

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lunes 15 de junio de 2009

VOLVER LA VISTA

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Te propongo un ejercicio que me surgió anoche. Me siento un poco embotado (cerebralmente hablando) para exponerlo, pero allá va:

Lo primero, cierra los ojos. Ciérralos porque, si no, no verás nada.

Ahora trasládate en el tiempo. Vuelve a cuando tenías diez, trece, quince años menos de los que tienes. Viaja a quien eras entonces. Revive quizás tu pelo más corto y con ralla a un lado; el tacto de los dedos de tu madre, recién bañados en saliva, para limpiarte la cara cuando estábais en público; tus mofletes rojos como ciruelas llenos de golosinas; el vestido azul que estrenaste un día para ir a clase; esa cinta que no dejabas de escuchar cuando te encerrabas en tu habitación y soñabas; la vecina de enfrente, a la que viste desnuda por primera vez a través de la ventana de tu cuarto; las amigas con las que cuchicheabas cuando se acercaba el chico que te gustaba, y que te hacía poner colorada cuando te miraba; el amigo con el que acababas de pegarte dos días antes porque se había metido contigo. Tengas la edad que tengas, seas como seas, vuelve atrás. Recupera tus sueños, tus inquietudes, tus ilusiones y tus circunstancias. Vuelve a ser quien eras. No es muy difícil, es sólo que has perdido la práctica después de tanto tiempo. Visualízate sentado en algún lugar que recuerdes, un sitio cómodo, donde disfrutaras de una soledad segura y tranquila. Céntrate en los detalles de ese lugar, de esa persona que fuiste.

Y ahora, siéntate delante de esa persona, pon frente a frente a tu Yo Actual y a tu Yo Pasado... y comenzad a hablar.


Beach kid, by Weezey


¿Os reconocéis? ¿Qué le dirás? ¿Le contarás a qué te dedicas y en quién te has convertido? ¿Le hablarás de las aficiones que has abandonado y que has adquirido? ¿Le explicarás los cambios que tendrá en su forma de ver el mundo? ¿Le dirás que siga creyendo en el amor, porque merecerá la pena aunque le duela? ¿Y qué te dirá él a ti? Tú has vivido diez, trece, quince años más que esa persona; tú conoces todos los errores que cometerá, los sueños que verá cumplidos, lo que ganará y perderá en la vida... pero a la vez te estás dando cuenta de todo lo que de verdad importaba entonces, porque sigue importando ahora; te estás dando cuenta de cómo has llegado a ser la persona que eres; y lo más importante de todo es que te estás dando cuenta de que hay cosas que dentro de diez, trece, quince años, cuando vuelvas la vista atrás haciendo este ejercicio, serán de verdad importantes ahora en tu vida y en la persona que eres.

¿Cuál es la sensación que os queda a ambos después de esa conversación?

Ahora lánzate, vete al futuro, diez años adelante. Enfréntate a tu yo que aún no es. ¿Qué te cuenta?

Dime una cosa: ¿A quién crees que le ha aportado más la conversación? ¿A tu Yo Pasado o a tu Yo Actual?

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jueves 11 de junio de 2009

TENGO UNA CORAZONADA

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¡Esta vez apruebo Economía!
¡Ya lo veréis! ¡Lo veréis todos!

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martes 9 de junio de 2009

OCHO

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Recuerda no dejar nunca de ser tú mismo
por más que te cueste.
Al final siempre merece la pena.




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lunes 8 de junio de 2009

EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

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Éste tema es, probablemente, el más íntimo que se me ocurre sobre mí mismo, y del que menos hablo con la gente.

Me fascina la mente humana y he dedicado toda mi vida a intentar comprenderla, sobre todo para entender la mía propia. Con la edad mi cerebro funciona mucho mejor. Cuando era un crío me costaba mucho pensar, y todo era confuso y brumoso. De hecho, tengo muy pocos recuerdos antes de comenzar el bachillerato, entre lo que no he retenido y lo que mi subconsciente ha querido olvidar. Soy de los que creen que la mente es algo con lo que hay que tener cuidado, que es algo muy frágil, que hay que manejar con más respeto que las bolitas verdes de gas VX. Desde pequeño tuve la impresión de que caminaba cada día por el borde del negro pozo de la demencia, que me llamaba con tanta paciencia e inevitabilidad como la gravedad llama a las manzanas del árbol. Me bastaría un empujoncito, el dejarme llevar un solo momento o el distraerme por un instante para caer en una profunda locura. Os parecerá un artificio poético pero, eh, yo también tengo problemas por los que debería visitar a un especialista.

Por eso no aguanto Alicia en el País de las Maravillas. A todos os parece una historia muy bonita y poética (escrita por un pedófilo, me animo a subrayar), un mundo de fantasía e ilusión, un lugar donde ser feliz. ¡Ni siquiera os aterroriza que sea catalogado como literatura infantil! La gente no ve lo que yo veo. Alicia está muy mal de la cabeza. Ese libro es producto de una mente muy enferma. Siempre lo describo como "escrito por y para esquizofrénicos". Contiene un lenguaje más allá de lenguaje, unos símbolos más allá de lo visible, una forma de hilar las ideas que son muestra de una mente podrida por la locura. Es un lenguaje que le habla a un lugar muy escondido, profundo y oscuro de mi mente, un lugar en el que yo también pienso de esa misma manera. Es un lenguaje que despierta ese pozo de la demencia, lo abre de par en par ante mí y me llamar a su seno, sonriéndome, como me llamaba antes. No sé si alguno es capaz de entender esa sensación, pero a mí me hace casi temblar y tener escalofríos. Me da miedo acercarme a ese pozo y caerme dentro sin remedio. En serio. Me aterroriza, porque cuando me susurra me hace sentir que, en cierto modo, ahí dentro, muy al fondo, es el lugar al que pertenezco.


Ésta es la Alicia de verdad, y no la de Walt Disney.


Hace un par de noches vi El ángel exterminador, de Luis Buñuel. Nunca había visto nada de él, porque tenía la sensación de que no me iba a gustar. Tenía razón, y no es sólo porque los raritos no sean lo mío. La sensación es muy parecida a la que me produce Alicia. Hasta me he cabreado sin motivo al hablar de esta película con alguien. Buñuel también estaba chalado.

Pero El ángel me ha ayudado a darme cuenta de una cosa: el pozo ya no es tan grande, el peligro no es tan acuciante como era antes. Mi cerebro ha crecido y ya no es tan frágil. Y he decidido que es la hora de asomarme a ese pozo, de perder el miedo a caerme. Tengo que entender qué hay al otro lado, por qué me afectan tanto Alicia o El ángel, de dónde nace esa parte de mí, si quiero entenderme mejor a mí mismo.

Quién sabe, coño, a lo mejor ya estoy loco y aún no lo sé.


¡Os veo en el otro lado!

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lunes 1 de junio de 2009

EFE NUEVE

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Like all the bad things in my life, it started with the death of a woman.

Cada cierto tiempo me da el arrebato y me instalo el Max Payne 2. Siempre lo cojo con la excusa de quitarme el estrés (el sonido de tanto tiro, exposión y cargadores vacíos tiene algo balsámico), pero esta semana tenía además la coartada de estrenar ordenador...

... Vale, vale, lo admito: me lo instalo por Mona Sax. Qué mujer. Si alguna vez me disparan, por favor, que sea ella la que me sonría desde el otro extremo del humeante cañón de su rifle Dragunov. Por favor. Plis.

Me he dado cuenta hoy de que tu manera de jugar a este juego es un fiel reflejo de tu estado de ánimo. Hay veces que te lo tomas con calma y frialdad, compruebas cada esquina para que ningún enemigo te tienda una emboscada, escoges las armas con un disparo más preciso y no gastas una sola bala al azar. Otras veces, sin embargo, te la juegas al todo por el todo: entras como un poseso en salas abarrotadas de enemigos, te zambulles en la masacre más salvaje que tu arsenal puede producir y acabas con más agujeros que el cinturón de John Goodman. Y si te matan (porque es casi seguro que, entrando así, vas a morir) o no estás satisfecho con la sangría, pulsas F9 y vuelves a por más; porque lo que quieres no es seguir adelante, sino que te maten ahí mismo, y que duela.

Mientras veía a Max cojeando y tirando al suelo el cargador que acababa de vaciar, tras repartirlo entre los malosos como quien reparte chucherías en un colegio, no pude evitar pensar que estoy jugando porque ahora mismo me encantaría hacer eso con mi vida.

Un instante de silencio, una explosión desmesurada de rabia incontenible, luego pulsas F9 y aquí no ha pasado nada.

No, no grito, que hay vecinos.


Que no sólo de tiros va el juego, oye.
Que es una historia de amor.


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